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América Latina

Capitales latinoamericanas que están impulsando la movilidad verde y el transporte del futuro.

En distintas capitales de América Latina, la movilidad verde ya no es una promesa y se está convirtiendo en una forma más limpia, práctica y conectada de moverse por la ciudad. Acompáñenos en este recorrido para descubrir cómo estas metrópolis están reinventando el transporte con ideas inteligentes, energía renovable y experiencias que invitan a vivir lo local de otra manera.

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Santiago de Chile

 

Santiago combina aires de cordillera con una escena urbana cada vez más consciente: el Metro se siente como la columna vertebral de la ciudad y, en superficie, los buses eléctricos ya forman parte del paisaje en varios recorridos, sobre todo en ejes donde el flujo no perdona. Si camina por el centro o se mueve hacia Providencia, notará cómo la ciudad busca que el trayecto sea más silencioso, eficiente y amable.


Para vivirla como local, una buena idea es alternar el Metro con tramos a pie y una pausa en algún café de barrio, porque aquí el ritmo cambia por cuadras. En días despejados, el contraste entre edificios contemporáneos y la vista de los Andes recuerda por qué Santiago apuesta por movilidad y sostenibilidad: el aire, el clima y la experiencia de calle se sienten distintos cuando el transporte acompaña.


Y si quiere estar cerca de todo para moverse sin complicaciones, el Mercure Santiago Centro es un aliado perfecto: desde allí puede conectar rápido con estaciones, barrios culturales y paseos clásicos, organizando un itinerario ágil que suma comodidad al espíritu verde de la ciudad. Así, cada salida se convierte en una forma simple de disfrutar Santiago con más movilidad y sostenibilidad, desde la primera mañana hasta la última noche.

 

Bogotá

 

Bogotá se entiende mejor cuando uno la recorre con paciencia y buen plan: aquí la movilidad se vive entre avenidas largas, barrios con personalidad propia y un sistema que late fuerte en las horas pico. TransMilenio marca el pulso de la ciudad, pero lo que muchos celebran de verdad es cómo las ciclorrutas se han vuelto parte de la rutina, con tramos que conectan zonas clave y le dan al pedaleo un lugar protagonista.


Los domingos, la ciudad cambia de ánimo con la Ciclovía y no es solo para deportistas: familias enteras salen, los vendedores de jugo y fruta aparecen como por arte de magia y cada kilómetro se siente como un paseo colectivo. Esa costumbre, tan bogotana, cuenta mucho sobre el camino hacia un transporte urbano sostenible, donde moverse también puede ser una experiencia social, saludable y cercana.


Para sumarse a esa energía sin perder comodidad, el Mercure Bogotá Calle 100 es una excelente base: habitaciones pensadas para descansar de verdad, un ambiente moderno y acogedor, gimnasio para mantener el ritmo y una ubicación estratégica para conectarse con rapidez con el norte corporativo y varios puntos de la ciudad. Desde allí, planear sus recorridos es fácil, ya sea en bicicleta, a pie o combinando trayectos, y así Bogotá se disfruta con más ligereza y con un transporte urbano sostenible como parte del viaje.

 

Ciudad de México

 

En Ciudad de México, la movilidad se siente como un mapa vivo: el Metro es el secreto mejor guardado para cruzar distancias enormes, mientras el Metrobús avanza con sus carriles exclusivos por avenidas donde el tráfico suele imponer sus reglas. En el Centro Histórico, la ciudad invita a caminar entre fachadas porfirianas, librerías, plazas con músicos y puestos de antojitos, y esa combinación de pasos cortos con transporte público transforma el trayecto en parte del plan.


Si quiere recorrerla como local, pruebe alternar una vuelta en Ecobici con una pausa en la Alameda Central y un salto en Metro hacia barrios con carácter, porque así se ven los cambios de ritmo de una estación a otra. Entre ciclovías, calles peatonales y opciones eléctricas que van ganando terreno, el transporte sostenible deja de ser idea y se vuelve costumbre, sobre todo cuando uno se permite descubrir la ciudad a escala humana.

 

Buenos Aires

 

Buenos Aires se recorre con oído atento: el Subte marca el compás bajo tierra, los corredores de Metrobus agilizan la superficie y, cuando el clima acompaña, la red de ciclovías invita a pedalear entre jacarandás, plazas y fachadas que parecen escenarios. Con Ecobici, la ciudad se vuelve más cercana, desde San Telmo con sus adoquines hasta Palermo con sus parques, y cada tramo suma una postal distinta.


Para moverse como local, funciona muy bien alternar una caminata por la Costanera con un tramo corto en Subte, así se cambia de barrio sin esfuerzo y se gana tiempo para un café de esquina mirando la vida pasar. En esa coreografía cotidiana se entiende por qué el transporte publico sostenible gana espacio, no solo por el impacto ambiental sino por la forma en que ordena el ritmo del viaje y deja más ciudad para disfrutar.

 

Montevideo

 

Montevideo tiene un encanto costero que se nota en los detalles: la Rambla como escenario cotidiano, el mate compartido en cualquier banco con vista al Río de la Plata y ese estilo de ciudad caminable que invita a bajar un cambio. Entre Punta Carretas, Pocitos y Ciudad Vieja, moverse se vuelve parte del paseo, no solo un trámite.


Además, la capital uruguaya está acelerando su propia transición: el sistema de ómnibus urbanos incorporó nuevas unidades eléctricas, más silenciosas y limpias, un paso que se siente en la experiencia de calle y en la conversación sobre transporte urbano sostenible.


Como base para explorar sin complicaciones, el Mercure Montevideo Punta Carretas encaja perfecto por su ubicación privilegiada frente a la playa de Pocitos, con opciones de vista a la bahía o a la ciudad y habitaciones climatizadas con WiFi gratuito. El desayuno, preparado con productos caseros y locales, suma sabor a lo auténtico, mientras el business center y sus espacios para reuniones ayudan a mantener el viaje ligero, cómodo y bien conectado.

São Paulo y Río de Janeiro

 

En São Paulo, la movilidad se mueve al ritmo de una megaciudad creativa: el Metro y los trenes urbanos ayudan a saltar de un barrio a otro sin perder tiempo, mientras la Avenida Paulista se transforma cada domingo en un paseo para caminar, pedalear y descubrir música, arte y cafés en plena calle. Y con la expansión de los autobuses eléctricos, el trayecto se vuelve más silencioso y limpio, algo que se nota cuando la ciudad está a tope.


Río de Janeiro, en cambio, mezcla brisa oceánica con soluciones inteligentes: el VLT Carioca recorre el centro desde 2016, inspirado en los antiguos tranvías, y conecta puntos clave de forma más ágil y sostenible, perfecto para enlazar cultura, arquitectura y planes frente a la bahía. Con Metro para los tramos largos y ciclovías que acompañan la orla, moverse entre Copacabana, Ipanema y el centro histórico se siente ligero, casi como una extensión del paseo.


Para vivir ambas ciudades con esa misma fluidez, el Mercure São Paulo Grand Plaza Paulista es una base impecable a pasos de la Avenida Paulista, cerca del Metro Brigadeiro, con habitaciones amplias y confortables, WiFi, restaurante de gastronomía internacional, bar y gimnasio para mantener el ritmo.


En Río, el Mercure Rio Boutique Copacabana suma estilo frente al mar en la Avenida Atlântica, con diseño moderno, bar, el restaurante QCeviche! y una terraza que mira el paseo costero, ideal para cerrar el día con sabor local después de recorrer la ciudad con el transporte a favor

 

San José

 

San José se disfruta a escala humana: del Teatro Nacional al Mercado Central hay apenas unos pasos llenos de cafés, sodas tradicionales y vitrinas con artesanía local, mientras la ciudad cambia de ánimo con una llovizna breve y vuelve a encenderse con el aroma del café. Entre parques y barrios con casonas antiguas, moverse sin prisa permite descubrir detalles que suelen pasar desapercibidos cuando solo se piensa en llegar.


En esa misma lógica, la capital está afinando su camino hacia una movilidad más limpia, con la incorporación de autobuses eléctricos en rutas regulares y nuevas opciones de pago electrónico que facilitan el viaje con tarjeta o incluso con el teléfono. Sumado al tren urbano de INCOFER, que conecta puntos del área metropolitana, la ciudad empieza a tejer un relato más coherente de movilidad urbana sostenible, donde el trayecto se siente más silencioso, práctico y amable.

 

Iniciativas clave

 

En estas capitales, la movilidad verde se construye con decisiones concretas que cambian el sonido de la calle, el aire de la mañana y hasta la manera en que se planifica un día de paseo. Detrás de cada trayecto más limpio hay tecnología, diseño urbano y hábitos locales que se van volviendo costumbre.

  • Transporte público eléctrico e híbrido: cada vez más corredores suman autobuses de bajas emisiones, con aceleración más suave y menos ruido en avenidas donde antes reinaba el motor diésel; en varias rutas, incluso se priorizan carriles exclusivos para que la opción limpia también sea la más eficiente.

  • Infraestructura para bicicletas y sistemas compartidos: ciclovías mejor conectadas, biciestacionamientos y bicicletas públicas hacen que un tramo corto sea una excusa para descubrir plazas, mercados y cafés de barrio sin depender del auto, además de ayudar a descongestionar zonas turísticas.

  • Intermodalidad en la vida real: la experiencia mejora cuando Metro, buses, tren urbano y bicicleta se entienden como un solo sistema, con tarjetas, apps o pagos sin contacto que facilitan transbordos y permiten combinar modos sin perder tiempo en filas ni en cálculos.

  • Modernización de infraestructuras y transporte masivo: metros ampliados, trenes ligeros y mejoras en estaciones, señalética e información en tiempo real vuelven el recorrido más intuitivo, especialmente para quien visita la ciudad por primera vez y quiere moverse con seguridad.

Al final, lo más interesante es que estas iniciativas no solo llevan a un destino, también hacen que el camino se sienta mejor.

 

Alójate cerca del futuro: los hoteles Mercure te conectan con las ciudades más sostenibles de América Latina

 

Viajar por estas capitales es ver cómo el futuro se vuelve cotidiano, un autobús más silencioso, una ciclovía que une barrios, una estación que conecta historias. Para acompañar ese ritmo, los hoteles Mercure en América Latina son una base con sentido: ubicaciones estratégicas para moverse con facilidad, confort contemporáneo y un ambiente que celebra lo local, ideal para explorar ciudades que apuestan por una movilidad más limpia sin renunciar al placer de descubrir.


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