Colombia
La ruta de García Márquez por Cartagena y alrededores
Cartagena guarda huellas literarias que dialogan con sus murallas, sus patios frescos y su luz caribeña, y en ese escenario la vida de Gabriel García Márquez encontró guiños que luego se colaron en su obra. Acompáñenos en esta ruta por la ciudad y sus alrededores para caminar con otros ojos, descubrir lugares con historia y sentir cómo la literatura se vuelve paisaje.
Calles y rincones que aparecen en sus relatos
En la Ciudad Amurallada, la Cartagena que dialoga con el universo de García Márquez se encuentra en detalles muy concretos: el vaivén de la Plaza de los Coches, el olor dulce del Portal de los Dulces y las sombras largas que se forman junto a la Torre del Reloj cuando baja la tarde. Son escenas que parecen simples, pero tienen esa teatralidad caribeña donde todo el mundo mira, comenta y sigue caminando como si nada.
Si le gusta viajar a Cartagena con la antena encendida, vale la pena perderse por callejones estrechos donde los balcones casi se tocan, asomarse a patios con fuentes escondidas y sentarse un rato en Plaza Santo Domingo para ver cómo cambia la luz sobre las piedras. Cartagena tiene un ritmo propio: el pregón del vendedor, el eco de los pasos, el viento salado que entra sin pedir permiso y le cambia el ánimo a la escena.
Y para completar la ruta con un pulso más vivo, Getsemaní es clave: paredes con color, arte urbano que cuenta historias del barrio y noches que se encienden con música y conversación en la calle. Entre lo elegante de las murallas y lo cotidiano de este lado, la ciudad se vuelve un libro abierto, con capítulos cortos que se leen caminando.
Sitios que formaron su mirada del caribe
El primer golpe de Caribe para Gabo se entiende caminando desde la Torre del Reloj hacia la Plaza de los Coches y el Portal de los Dulces, donde el calor, la sal en el aire y el movimiento del Centro Histórico hacen que la ciudad parezca una escena en marcha. Llegó a Cartagena en 1948, empujado por los hechos de Bogotá, y desde entonces la nombró como una ciudad de recuerdos, de idas y venires, con esa intensidad que termina filtrándose en la manera de mirar y narrar.
Luego están los lugares que le dieron oficio y ritmo: en Cartagena continuó estudios de Derecho y empezó a meterse de lleno en el periodismo, un entrenamiento perfecto para observar conversaciones, silencios y personajes con lupa caribeña. Esa etapa, entre aulas, calles del centro y redacciones, lo acostumbró a escuchar la ciudad como quien toma notas, y Cartagena le devolvió material en forma de voces, manías, supersticiones y pequeños dramas cotidianos.
Y hay una parada que funciona como puente entre pasado y presente: la calle San Juan de Dios, en pleno Centro, donde hoy la Fundación Gabo mantiene vivo ese legado con actividades, memoria y conversación cultural. No es un museo congelado, es un lugar donde la Cartagena literaria sigue respirando, y donde uno entiende por qué el Caribe, más que un paisaje, fue para él una manera de contar el mundo.
Influencias históricas y culturales de la región
En Cartagena, la historia no se lee en un libro, se pisa en las calles, se escucha en el acento y se prueba en la mesa, por eso cada paseo termina revelando una capa nueva de la ciudad. Siga con nosotros para descubrir cómo las raíces indígena, española y africana se entrelazan y le dan a esta región un carácter imposible de imitar.
Indígena
Mucho antes de las murallas y los balcones, esta bahía era Kalamarí, territorio de los Calamary, un pueblo indígena que habitaba la zona y le dio a la Cartagena de hoy parte de su raíz más antigua. Esa herencia todavía se siente en lo cotidiano, en la yuca y el maíz que se vuelven bollo y arepa, en la relación con el agua, los manglares y las canoas, y en esa manera caribeña de habitar la calle como si fuera una extensión de la casa.
Española
La huella española se reconoce al primer vistazo en el Centro Histórico: murallas que abrazan la ciudad, baluartes mirando al mar y calles coloniales pensadas para proteger un puerto por donde circulaban riquezas y noticias. Basta con caminar hacia el Castillo de San Felipe de Barajas, entrar a una iglesia en penumbra o asomarse a un patio con arcadas para notar cómo esa Cartagena militar y elegante moldeó la arquitectura, la vida social y también la lengua y la tradición católica que aún marcan el pulso del casco antiguo.
Africana
La raíz africana en Cartagena es imposible de separar de su energía: la ciudad fue uno de los puertos principales del tráfico de personas esclavizadas procedentes de África occidental y de esa historia nació una población afrodescendiente que transformó para siempre el Caribe colombiano. Se siente en los tambores y en los bailes que aparecen en Getsemaní, en la champeta que se cuela por una esquina, en las palenqueras con sus frutas de colores y en una gastronomía donde el coco, la yuca y los fritos cuentan tradición, además de una oralidad viva que convierte cualquier conversación en relato.
Cómo seguir un itinerario temático por la ciudad
Para viajar a Cartagena con intención y no solo con una lista, nada mejor que seguir un hilo conductor que conecte plazas, murallas, barrios y sabores. Continúe y elija la ruta que más le atraiga, porque aquí cada tema abre una Cartagena distinta.
1. Ruta de la Cartagena Colonial y Militar (Herencia Española)
Este itinerario se centra en la arquitectura, las fortificaciones y la historia del periodo colonial español.
- Mañana:
- Visita el Castillo de San Felipe de Barajas: Comienza explorando esta monumental fortaleza, clave para la defensa de la ciudad. Es un excelente punto de partida para entender su importancia estratégica.
- Camine por la Ciudad Amurallada (Centro Histórico): Recorre las murallas y admira las casas coloniales, plazas e iglesias.
- Tarde:
- Plaza de la Aduana y Plaza de Bolívar: Visita estas plazas centrales. En la Plaza de Bolívar, puedes entrar al Palacio de la Inquisición, que ofrece una visión fascinante (y a veces sombría) del periodo colonial.
- Cena: Disfruta de la gastronomía en un restaurante dentro del centro histórico con vista a las murallas.
2. Ruta de la Cartagena Africana y Caribeña (Herencia Afro)
Este itinerario se enfoca en la vibrante cultura afrodescendiente, su música, arte y vida cotidiana.
- Mañana:
- Explora Getsemaní: Este barrio, justo al lado del centro amurallado, es el corazón de la herencia africana. Piérdete en sus calles llenas de arte callejero (murales), banderas de colores y una atmósfera animada.
- Visita las Palenqueras: Busca a las icónicas mujeres Palenqueras, vendedoras de frutas vestidas con trajes coloridos, que son un símbolo viviente de la resistencia y la cultura africana.
- Tarde:
- Mercado de Bazurto: Para una inmersión completa, visita este mercado local, un caos controlado de colores, olores y sonidos donde la vida local bulle y la influencia africana es palpable en la comida y los productos.
- Noche: Disfruta de la vida nocturna de Getsemaní. Busca lugares con música en vivo (salsa, champeta) y baila al ritmo caribeño que define la identidad local.
3. Ruta Gastronómica del Mestizaje
La comida es el punto de encuentro de las tres culturas (indígena, española y africana).
- Mañana:
- Prueba los "fritos" locales: Busca puestos callejeros (especialmente cerca de Getsemaní o el mercado) para probar arepas con huevo, buñuelos de frijol y empanadas, con técnicas y sabores que se remontan a recetas indígenas y africanas.
- Prueba los "fritos" locales: Busca puestos callejeros (especialmente cerca de Getsemaní o el mercado) para probar arepas con huevo, buñuelos de frijol y empanadas, con técnicas y sabores que se remontan a recetas indígenas y africanas.
- Almuerzo:
- Restaurante de cocina fusión: Elige un restaurante que reinterprete platos tradicionales caribeños utilizando ingredientes locales (pescados, coco, plátano) con técnicas modernas.
- Restaurante de cocina fusión: Elige un restaurante que reinterprete platos tradicionales caribeños utilizando ingredientes locales (pescados, coco, plátano) con técnicas modernas.
- Tarde/Noche:
- Clase de cocina: Participa en una clase donde aprendas a preparar platos tradicionales cartageneros, entendiendo los orígenes de cada ingrediente y técnica.
Hospedaje para una inmersión cultural
Para una inmersión cultural, conviene armar el viaje como un buen libro: un día de calles, plazas y relatos en Cartagena, y otro de Caribe abierto para entender el contexto que alimentó tantas miradas del litoral. Con esa lógica, Santa Marta funciona como capítulo complementario, con su ritmo costero y esa manera de vivir la tarde entre brisa, conversación y horizonte.
El Mercure Santa Marta Emile encaja perfecto para bajar revoluciones sin salir del mood: piscina para adultos y niños con un bar junto al agua, zona infantil exterior con parque y un gimnasio que ayuda a arrancar temprano antes de salir a explorar. Además, suma comodidad real para el día a día, con Wi-Fi, aire acondicionado, aparcamiento, accesibilidad para sillas de ruedas y un servicio de transporte que facilita moverse sin complicaciones.
Y cuando toca descansar, el hotel se vuelve plan en sí mismo: spa con baño turco y masajes para soltar el cuerpo después de caminar tanto, más bares y restaurante con cocina francesa para cerrar la jornada con un toque sofisticado. Si viaja con su mascota, también es buena noticia, se admiten animales de hasta 15 kg, así el viaje cultural no se queda fuera del itinerario familiar.
Viaje a través de la cultura, la historia y la literatura alojándose en los hoteles Mercure
Cartagena se queda en la memoria como una ciudad que se lee caminando: murallas que guardan siglos, barrios que laten con música y una atmósfera literaria que vuelve más nítido cada detalle. Para seguir esa travesía con comodidad y estilo, los hoteles Mercure en Colombia son un gran punto de apoyo, con ubicaciones prácticas, descanso bien cuidado y ese toque auténtico que acompaña el viaje sin robarle protagonismo al destino.
Y para que cada escapada le devuelva algo más que fotos, inscríbase gratis en ALL, Accor Live Limitless: acumule puntos en sus estancias, acceda a tarifas exclusivas para miembros y disfrute ventajas pensadas para viajar mejor, desde el primer clic hasta el check out. Hágase miembro y convierta su próxima ruta cultural en beneficios que vuelven con usted.
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