América Latina
Ciudades latinoamericanas con museos interactivos para todas las edades
En varias ciudades de América Latina, los museos interactivos convierten la curiosidad en experiencia, con salas para tocar, probar, crear y aprender en movimiento, sin importar la edad. Acompáñenos en este recorrido y descubra destinos donde la cultura se vive con las manos, con los sentidos y con ganas de volver.
Museos que transforman el aprendizaje en experiencia
En América Latina, los museos interactivos cambiaron el guion: aquí no se trata de mirar vitrinas en silencio, sino de entrar y participar. Hay salas donde la física se entiende con el cuerpo, el arte se arma con luz y movimiento, y la tecnología se vuelve un juego serio, de esos que hacen que chicos y adultos se queden con la misma cara de asombro.
Lo mejor es que la experiencia se siente local en los detalles: guías que explican con ejemplos cotidianos, talleres que conectan con la cultura de la ciudad y exhibiciones que invitan a volver porque siempre hay algo nuevo por probar. Al final, el aprendizaje se vuelve un recuerdo, una foto en un espejo infinito, un experimento que sale bien al segundo intento y esa frase que se repite camino al hotel: “¿y si probamos otra sala?”.
Buenos Aires: el Museo Participativo de Ciencias
En Recoleta, dentro del Centro Cultural Recoleta, el Museo Participativo de Ciencias se vive con una regla que se agradece: aquí el “Prohibido no tocar” es literal, usted entra y empieza a probar módulos sin pedir permiso, como si la ciudad le diera licencia para jugar con la ciencia.
El recorrido es libre y se mueve por dos pisos con salas temáticas que van desde percepción visual y mecánica hasta luz, ondas, sonidos y matemática, con ilusiones ópticas, desafíos que le cambian el “sentido común” y experimentos que atrapan tanto a chicos como a adultos.
Bogotá: Maloka y su universo de innovación
En Bogotá, Maloka es de esos planes que funcionan con cualquier clima: un paso por Ciudad Salitre y usted ya está dentro de un universo donde la ciencia se vuelve cercana, con exhibiciones que mezclan tecnología, innovación y vida cotidiana.
Su gran imán es el Domo Digital, famoso por sus proyecciones inmersivas, y el recorrido se completa con salas que invitan a tocar, probar y sorprenderse con temas como evolución, cambio climático y el espacio, perfecto si busca un museo interactivo de ciencias naturales que se sienta vivo.
Después de tanta curiosidad en movimiento, el descanso también cuenta, y ahí encaja el Mercure Bogotá Calle 100, con ambientes inspirados en la cultura local, habitaciones cómodas, WiFi, estacionamiento privado 24 horas y un desayuno buffet que deja el día listo para la siguiente salida.
Ciudad de México: Papalote Museo del Niño
En la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, Papalote se siente como un plan perfecto para la ciudad: un museo interactivo infantil donde ciencia, tecnología y arte se viven en primera persona, con energía curiosa y cero solemnidad.
Por dentro, el recorrido se arma por áreas temáticas que conectan con lo cotidiano, desde “mi cuerpo” y “México vivo” hasta “mi ciudad”, con una maqueta en miniatura de la CDMX y un laboratorio de ideas para crear, recortar, pintar y hasta armar un robot.
Un tip local: reserve tiempo para el Domo Digital de 23 metros, que lo lleva por el Sistema Solar, y para el jardín exterior, ideal para bajar el ritmo después de tanta exploración, además el museo piensa en la comodidad, con opciones como área para bicicletas y préstamo de carriolas.
Santiago de Chile: Museo Interactivo Mirador (MIM)
En la comuna de La Granja, el Museo Interactivo Mirador es uno de esos museos interactivos que se disfrutan con el cuerpo en movimiento: está dentro de un parque amplio y, apenas entra, ya tiene módulos que lo invitan a tocar, probar y entender fenómenos sin manual.
El MIM reúne cerca de 300 módulos distribuidos en 15 salas temáticas, con experiencias sensoriales que van de la percepción y la luz a la energía, el sonido y la ciencia cotidiana, ideal para ir con tiempo y dejar que la curiosidad marque el ritmo.
Para cerrar el día con comodidad y seguir explorando Santiago con buena ubicación, el Mercure Santiago Centro es una elección muy práctica: queda en pleno centro a pasos del Metro Santa Lucía, ofrece WiFi gratis, piscina y centro de fitness, además de desayuno para arrancar temprano el siguiente plan cultural.
Medellín, Colombia
En Medellín, Parque Explora es uno de esos planes que la ciudad recomienda sin dudar, sobre todo cuando quiere mezclar curiosidad y paseo en la Zona Norte, a pasos del Jardín Botánico y con el Metro Universidad como aliado para llegar sin estrés. Sus “cajas” rojas ya se ven desde lejos y prometen lo que cumplen, una visita donde la ciencia se vive en movimiento.
Adentro, el recorrido engancha con un acuario de enfoque amazónico, un planetario y más de 300 experiencias interactivas que van de neurociencias a física, tiempo y percepción, ideal para ir con todas las edades y salir comentando lo que más sorprendió.
São Paulo, Brasil
São Paulo tiene esa energía que contagia: una ciudad donde un plan cultural puede empezar con un café rápido y terminar con una tarde entera de ciencia, creatividad y asombro, sin importar la edad. Y cuando la idea es aprender en movimiento, los museos interactivos encajan perfecto con el ritmo paulistano.
Para una experiencia bien completa, el Museu Catavento es un clásico, con cuatro áreas temáticas, Universo, Vida, Engenho y Sociedade, pensadas para explorar con las manos y la curiosidad por delante. Si el viaje es en familia, el Museu da Imaginação suma instalaciones inmersivas y actividades interactivas donde el juego es el idioma principal, ideal para combinar arte, ciencia y experimentación con ligereza.
Y para cerrar el día con comodidad, el Mercure São Paulo Pinheiros funciona como una base práctica: habitaciones con aire acondicionado y WiFi gratuito, restaurante La Terrina con desayuno opcional y gastronomía internacional, además de piscina, sauna y gimnasio para recargar energías antes del próximo plan cultural.
Vive la cultura con la hospitalidad de los hoteles Mercure
Después de recorrer estos museos, queda claro que la cultura también puede ser táctil, lúdica y sorprendente, una experiencia que se comparte y se recuerda en voz alta al salir. Para vivirla con el ritmo correcto, los hoteles Mercure en América Latina son una base cómoda y contemporánea que lo conecta con la escena local, con ubicaciones prácticas para moverse fácil y ese toque acogedor que convierte cada ciudad en algo más cercano.
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